TEMA 3: LA REPRESENTACIÓN DE IMÁGENES Y SONIDOS
Como cualquier otro lenguaje, el lenguaje audiovisual va a intentar unir, a través de una serie de códigos, una idea u objeto del mundo real con un signo. Del estudio de estas relaciones entre signo y objeto o idea del mundo real se encarga la semiótica.
*SAUSSURE va a dar una definición de signo: el signo está compuesto de significado y significante. El significado es la idea que queremos transmitir, y el significado es la forma o expresión que usamos para transmitir esa idea.
*HEMSLEYH, dice que el significado se corresponde con el plano del contenido y el significante con el plano de la expresión. Cada uno de ellos se divide en forma, sustancia y materia. Ambos planos se unirán por medio de un código, creando así la función semiótica.
*HUMBERTO ECO asegura que significado y significante son inseparables, y que en la unión de elementos del plano del contenido con los del plano de la expresión se crea una función semiótica.
Para HJEMSLEY, cada lenguaje va a usar una materia de la expresión. Por ejemplo, en el lenguaje hablado, la materia de la expresión son los sonidos que podemos pronunciar, pero de todos esos sonidos, cogemos los que nos interesan, esto es, la sustancia.
En el lenguaje audiovisual ocurre lo mismo; la materia serían las rayas, colores, puntos,... y la sustancia las que normalmente se usan.
El lenguaje audiovisual, a través de signos audiovisuales, parece que nos presenta una realidad más directa, e incluso, a la imagen se le ha considerado como una revelación de la realidad y no como un signo.
Entendemos por representación a aquella función que hace posible que algo ofrezca de nuevo pero transformado en signo lo que existe en el mundo real o en la imaginación humana. Pese a que exista una relación natural entre objeto e imagen, la representación va a ser planteada como lenguaje.
Se ha aceptado la idea de que una representación conlleva la idea de semejanza, por lo que las imágenes son una especie de imitación de las formas de los objetos existentes. Pero si aceptamos esta idea (representación = idea) dejamos fuera del proceso de representación a todas las relaciones que unen algo presente con algo ausente.
Frente a esto, GOMBRICH: asegura que el factor más importante para una representación no está en la semejanza, sino en que ese signo, imagen,... cumpla la misma función que el objeto representado y se encuentre en el mismo contexto. En el Renacimiento, por ejemplo, importaba menos el parecido con el objeto que la función que desempeñaba.
Pone otros ejemplos: una pelota va a cumplir la mis función que un ratón para un gato, un dedo va a ser el pecho para el bebé, y un palo de madera va a ser un caballo para un niño porque hace posible que el niño pueda cabalgar y porque la madera se sitúa en el contexto del caballo.
Además, asegura que para que la representación cumpla la función del objeto, se deben dar dos condiciones:
1ª) Que el signo tome el significado del objeto representado. En principio, no se supone un parecido físico entre objeto real y objeto signo, pero si lo existe, va a ser más fácil el “cambio” de uno por otro.
2ª) El contexto, que limitará el significado del objeto signo. El contexto va a definir si ese palo va a ser un caballo o si va a ser una espada. Todo depende del contexto que ocupe. Por tanto, la unión significado – significante es temporal.
3.1. Concepto del iconismo
Hubo un debate muy importante en los años 70 que se centró en las representaciones visuales, y más concretamente, en la idea de si todas las representaciones audiovisuales dependen o no de leyes culturales.
El punto de origen del debate se debe a una definición de PIERCE, quien dice que Saussure se confundía al separar significado y significante del objeto. Pierce asegura que están juntos, y que de su relación van a surgir tres elementos: iconos, índices y símbolos:
*El ICONO es aquella cosa que sustituye a otra cosa a la que se parece. Por ejemplo, una esfera podría ser el icono del mundo porque se parecen. Pero también podría ser un icono una fotografía. En este aspecto, cualquier cosa puede ser icono de otra por su parecido o porque funciona como sustituto.
*El ÍNDICE es aquel signo en el que el objeto deja su huella en el significante, a través de una relación de continuidad o conexión física. Por ejemplo, el humo es un índice de fuego, el movimiento de una veleta de viento, las huellas en la arena de que alguien ha pasado por ahí,... etc.
*El SÍMBOLO es aquel signo en el que la forma y el objeto se relacionan a través de una convención social. Por ejemplo, una paloma blanca no se parece en nada a la paz, que es abstracta, pero socialmente lo hemos aceptado.
Pero el debate se centró en la idea de si una imagen se debe a una convención o si se debe a una correlación cultural.
La primera postura es la de HUMBERTO ECO, quien cree que una imagen representa a un objeto a través de una correlación cultural. Para ello, deben ser semejantes a los objetos, tener sus mismas propiedades y ser motivados por los objetos mismos.
Humberto Eco da por descontada la arbitrariedad del símbolo, pero cree que el índice es creado en gran medida por la experiencia (si vemos charcos es que ha llovido) y asegura que creamos iconos seleccionando las características más importantes del objeto a través de unas reglas (“Códigos de reconocimiento”) y que se reproducen según otras (“Códigos icónicos”), que equivaldrán a los datos recaudados y a los signos gráficos.
Para Eco, la cultura va a establecer cuáles son los códigos de reconocimiento que servirán para identificar a los elementos fundamentales. El contexto va a ser elemental, ya que va a diferenciar el valor de la representación.
En el otro lado se encuentra TOMÁS MALDONADO, quien asegura que la idea de semejanza es válida porque la semejanza produce conocimiento. Pone como ejemplo a la ciencia, quien para sus avances se apoya en el concepto de parecido.
Pero Maldonado asegura que lo que debemos preguntarnos es qué tipo de parecido se pone en juego en las imágenes. Maldonado también dice que hay signos en los que la función icónica va a estar determinada por la función que fundamenta la relación signo - objeto; los llama Iconos duros. En éstos, la semejanza va a surgir de la relación causa - efecto. Por ejemplo, la fotografía.
Ambas posturas (Maldonado y Eco) intentarán ser conciliadas por GOMBRICH, quien dice que no se puede negar las convenciones a la hora de hacer una imagen, pero éstas, puede que estén en la base referencial.
Toma como ejemplo a la fotografía, que se puede convencionalizar, pero en su base está relacionada con la realidad.
También dice que hay que cambiar el término PARECIDO por el de EQUIVALENCIA, ya que cuando hablamos de una imagen, no hablamos del parecido con el otro objeto sino de que la imagen capte la función del objeto.
En último lugar aparece GREIMAS, quien rechaza rotundamente la noción del iconismo. Para él, el mundo natural está culturizado, lleno de signos, y va a ser transformado y convertido en un sistema de signos por el hombre. Estos signos del mundo natural van a tener correspondencia con otros signos.
Greimas adopta el término de Ilusión referencial para denominar a los procedimientos que se ponen en marcha en cualquier sistema de signos que intenta producir un efecto de realidad, que será una especie de “contrato” entre el productor del texto y el espectador.
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